Cada persona responde al mundo circundante mediante una determinada construcción
Una reflexión sobre los tipos de personas con las cuales me
crucé y me relaciono constantemente...
- 1. Personas amorfas, son las que dan la impresión de que les falta voluntad porque nunca la ejercitaron. En consecuencia, no ponen resistencia a nada. Se parecen a los resortes que ceden cuando se les pone un peso encima, o a los objetos que son llevados y traídos sin que ellos protesten. No son capaces de reaccionar ni para lo bueno ni para lo malo. Van por la vida como hojas secas arrastradas por el viento, como piedras en torrentera, como veleta que se mueven al impulso del viento. No tienen ideas propias, ni decisiones personales. Se les pude aplicar lo del poeta: "¿Adónde va Vicente?- Adonde va la gente". Aplauden cuando aplauden los demás, gritan cuando gritan los otros; hacen destrozos cuando otros lo invitan.
- 2. Personas impulsivas - irritables, son las que tienen voluntad, pero la tienen controlada por los instintos. Cuando las cosas van bien, ellos también se manejan bien; cuando le sale al paso dificultades y contratiempos, se llenan de ira y se tornan hipersensibles. De ahí que cambien con mucha facilidad. Se parecen a los camaleones, de quienes se afirma que cambian de color siete veces al día. Es decir, son inconstantes y de difícil manejo. Gente rara, a quién no se sabe cómo tratar.
- 3. Personas apáticas, éstas tienen la voluntad débil. Parecen hechos de merengue, de mantequilla. No hay que pedirles cosas altas, ni grandes esfuerzos. Mucho menos actos heroicos. Las cumbres no se han hecho para ellos, se cansarían demasiado. A veces se cruzan por su mente deseos de superarse, pero se ven impotentes. Su lema parece ser "quisiera", "gustaría", pero no "el quiero", ni el "lo haré". Da lástima, por eso acaban por fracasar... Para ellos se hizo esta definición: "el hombre es un ser que se cansa".
- 4. Personas caprichosas, hay por montones. Son los que se pasan haciendo ensayos. Unas cosas le gustan, otras cosas le caen mal. La responsabilidad la tienen los padres que los consintieron demasiado, o les dejaron hacer todo los que le dio la gana. A la larga se vuelven odiosos, llenos de mañas, antipáticos, no hay quien los aguante. Y lo que es peor, acaban no aguantándose ellos mismos.
•5. Personas de voluntad firme y resuelta, van seguras por la vida, no se arredran ante las dificultades; están siempre dispuestos a escalar montañas. El barro no se ha hecho para ellos, pero sí las estrellas. Son como árboles azotados por el huracán que, lejos de descuartizarlo, se enraíza más en las entrañas de la tierra. Todo lo grande les apasiona, todo lo noble les subyuga; todo lo sublime les atrae... Un hombre así difícilmente fracase. Es estimado por la gente, admirado, solicitado. jEse, en pocas palabras, es el hombre de carácter!
Para compartir...
Autoría .
Lic. Prof. Reynoso, Mariano. .


